artículo 2 - Anorexia y Bulimia

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LO QUE DICE LA CIENCIA  SOBRE LAS CAUSAS DE LOS TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA.

Los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) son trastornos de etiología multicausal es decir, que emergen por diferentes causas. Están implicados  factores genéticos, biológicos, psicoafectivos, de interrelación familiar y socioculturales.

Los factores que participan en el origen y desarrollo de los TCA pueden ser agrupados en dos categorías básicas: factores condicionantes o de predisposición al trastorno y factores desencadenantes o de precipitación del trastorno.

Los factores condicionantes o de predisposición son aquellos que proporcionan una vulnerabilidad o que le hacen más proclive a la persona a padecer un trastorno.

Los factores desencadenantes son aquellas situaciones de estrés que inducen a la aparición del  trastorno en un momento determinado.

Toda las chicas de nuestra sociedad actual sufren influencias de " la cultura de la delgadez " pero ¿por qué algunas deciden hacer dieta de modo inflexible  con fines estéticos y por un período de tiempo tan prolongado para desarrollar un trastorno alimentario ¿. Sabemos que  existe una interacción entre las variables sociales, de interrelación familiar y de vulnerabilidad psicológica que junto con la predisposición biológica comportan una probabilidad mayor para que una persona en concreto desarrolle un TCA.


FACTORES DE PREDISPOSICION  A TCA.

Describiremos cada uno de los factores de predisposición a sufrir un trastorno alimentario y el modo de influencia en el individuo.


Factores genéticos.

En los últimos años se ha investigado mucho sobre el papel de los factores hereditarios en la predisposición a los trastornos. Los estudios de investigación que mejor aíslan los factores genéticos de los ambientales son los que se realizan con gemelos monocigóticos (cuya dotación genética es idéntica). El estudio más sobresaliente de estas características es el Virginia Twin Study de Kendler y colaboradores, que concluyó que  en el 55% de los gemelos monocigóticos cuando un gemelo desarrolla un trastorno alimentario el otro también lo desarrolla mientras que en gemelos dicigóticos esto ocurre en un 7 %.
Los estudios actuales indican que los factores genéticos pueden hacer a la persona vulnerable, pero no le provocan el trastorno y tampoco  lo producen obligatoriamente.



Factores biológicos.

El ser humano desde que nace posee la capacidad de discriminar las señales de hambre y saciedad gracias a la intervención de varias   estructuras cerebrales reguladas por  el hipotálamo. Cuando una persona realiza una dieta prolongada en el tiempo, se altera la frecuencia y percepción de las señales  de sentirse hambriento o saciado porque; se discronizan las áreas cerebrales encargadas de mantener el cuerpo en una franja de peso determinado llamado punto de ajuste ( set point ).

Seguir una dieta comporta  no hacer caso a las señales del organismo. La  dieta  marca cuánto, cuándo y qué comer. Con el tiempo, llega un momento que la persona no sabe si tiene hambre, si está saciada o qué es comer normal. Pierde la información de su criterio biológico generándole  confusión y miedo a pasarse, lo que le lleva a aumentar el control sobre lo que come. Este aumento del control puede desembocar en dos patologías aparentemente opuestas: la chica que consiga un control máximo, desarrollará una anorexia; la que no sea capaz, sufrirá episodios de descontrol y desarrollará una bulimia.


Factores psicosociales.

Diferentes autores como  los españoles José Toro y Josefina Castro señalan  "la cultura de la delgadez "como elemento etiológico principal en la aparición de los TCA. En nuestra sociedad impera el mensaje que la apariencia joven y delgada son condiciones  necesarias para tener éxito sentimental, social, familiar y profesional.

Los adolescentes que por su edad tienen una imagen corporal poco definida e inestable, son muy sensibles a la manipulación. La transmisión tan invasiva  de  " la cultura de la delgadez " procedente principalmente de los medios de comunicación ha provocado que los trastornos alimentarios empiecen a desarrollarse en preadolescentes e incluso en niños.


Factores psicológicos.

El temperamento, el estilo cognitivo, el modo interrelacional muy competitivo, la autoestima  y el modo de afrontar los problemas son variables personales que más influyen en la debilidad psíquica y, por ende, a ser más vulnerable a sufrir anorexia o bulimia.

El temperamento, determinado genéticamente, marca un modo de interacción con el medio y de regulación de las emociones condicionando el nivel de actividad de las personas y la forma de interaccionar con el medio. En este sentido, la anoréxica mantiene una posición evitadora mientras la bulímica precisa una interacción de modo continuo e impulsivo  con estímulos novedosos. La comida se utiliza como un mecanismo de compensación del desequilibrio existencial o como medio de estabilización emocional.


El estilo cognitivo


Es la forma en que las personas piensan y construyen sus conceptos sobre sí mismas y el mundo que las rodea.
El estilo cognitivo  predominante en las pacientes  con TCA  es el perfeccionismo. El deseo de querer ser perfecta conlleva  un razonamiento en términos absolutos y de extrapolación de conclusiones sesgadas, de lo particular se pasa a lo global. El perfeccionismo impera en cualquier área de su vida. Al plantearse adelgazar y querer hacer una dieta ésta debe ser perfecta." Si logro adelgazar todo será perfecto: tendré éxito, seré  admirada ..  "  La gordura  es un asco " " Si no adelgazo, nunca volveré a salir a la calle ".
Las personas con un estilo cognitivo perfeccionista tienden a ser tan meticulosas y disciplinadas que  pueden llegar a desarrollar un trastorno obsesivo-compulsivo. De ahí que las personas con anorexia pueden llegar a marcarse un plan de ejercicio físico muy rígido para conseguir adelgazar en el caso de las chicas y en los chicos para ser más musculosos. Pueden llegar a levantarse por la noche para hacer abdominales.


El modo de afrontar las emociones. Las personas proclives a desarrollar un trastorno alimentario tienden a dejar a un lado las emociones. Para ellas, lo más  importante son  las normas y no contactan con sus emociones  porque la constricción emocional les proporciona seguridad y la expresión de los sentimientos les provoca un descontrol que no pueden tolerar.


El sentimiento de falta de valía personal.
Si una persona busca manejar sus sentimientos de incompetencia personal e inseguridad mediante, la consecución de logros obtenidos por la perfección, control en el peso corporal y la autosuperación en el deporte es muy probable que desarrolle una anorexia restrictiva o una anorexia de "tipo atlético".  La  enfermedad les proporciona la sensación  de que controlan algo en su vida ( la cantidad de comida ingerida, su imagen corporal…).

Hipersensibilidad a la crítica.
La vulnerabilidad a sufrir un TCA emerge cuando la delgadez conseguida, los resultados  académicos brillantes y el éxito en los deportes se convierten en estrategias para conseguir la admiración y con ello superar  la timidez.



La excesiva necesidad de aprobación externa.
En algunas chicas que nunca se han atrevido a decir lo que pensaban y lo que sentían por miedo al abandono; desarrollan un TCA como la  expresión de libertad e independencia que nunca han disfrutado. Una vez que consiguen controlar la comida, la restricción alimentaria se convierte en el paradigma de su autonomía.


Factores familiares.

Algunas formas de relación familiar facilitan la predisposición al trastorno. Los cuatros grandes ejes relacionales intrafamiliares que provocan la vulnerabilidad  a sufrir un TCA son: evitación del conflicto, las coaliciones encubiertas, la interferencia en el proceso de autonomía y la negligencia física o afectiva.

Evitación del conflicto.
Las familias con mayor riesgo de desarrollar un trastorno alimentario, especialmente en su variante anoréxica, se presentan como familias armoniosas y felices. Debajo de esta supuesta armonía relacional subyacen decepciones y resentimientos muy profundos. Son familias en las que expresar una emoción positiva se considera una falta de control y debilidad. Y expresar una emoción negativa es considerado como una crítica  y en el caso de la tristeza ésta es considerada como la falta de cariño o atención hacía el miembro que la sufre. La esencia relacional entre padres e hijos son los buenos modos.
Cuando a una persona no se le permite expresar sus emociones crea dentro de si fuertes sentimientos de frustración  y no aprende a solucionar los conflictos abiertamente. Para resolverlos, la persona recurre, de modo inconsciente a diferentes procesos patológicos como son la enfermedad psicosomática. En el caso de los trastornos alimentarios el paciente utiliza la comida como elemento modulador de su proceso de inhibición emocional.

Coaliciones encubiertas. En las familias en las que surge un TCA no se permiten coaliciones explícitas entre los miembros. Debido a que los conflictos nunca se expresan abiertamente. Sin embargo, si surgen coaliciones encubiertas.La forma más habitual en la que la madre plantea una coalición encubierta con la hija es haciendo comentarios negativos con el padre o dejando entrever a la hija lo sola o abandonada que se siente por el marido. Y la forma en la que el padre plantea una relación encubierta es manteniendo con la hija una relación cerrada y especial justificándose por el interés que tiene en su bienestar físico y en una formación basada en el triunfo y superación.

Interferencia en el proceso de autonomía. En algunas familias los hijos tienen problemas de individualización, porque sus miembros se sobreimplican unos con otros, sin respetar los límites y la intimidad de cada uno. Según esta ideología familiar, los hijos pueden desarrollar un gran miedo al exterior, lo que propicia relaciones simbióticas  con uno o ambos padres. Al llegar a la pubertad, manifiestan graves dificultades para adquirir su propia identidad y aprender a través de su propia experiencia. Estas dificultades son muy frecuentes en futuras pacientes anoréxicas. El control de su propio cuerpo les supone en su vida un proyecto vital del que carecían anteriormente. El refuerzo que reciben de los demás en los  primeros  momentos y sentir que cuentan con algo que le es propio, les impedirá dejarlo, aunque los padres traten de demostrarles lo pernicioso de su triunfo.
Algunos padres tratan de evitar a toda costa  el sufrimiento a los hijos, ejerciendo un control disfrazado de amor y dedicación. Puede ocurrir que el hijo se sienta culpable ante cualquier posible discrepancia, que aparecería como una traición a ese amor. La sobreprotección sólo sirve para calmar los miedos y ansiedades de los padres pero deja a los hijos  con una gran incapacidad para enfrentarse a  su vida.
En estas familias donde reina la sobreprotección, no se les permite a los hijos elegir y ser conscientes de que tienen derecho a elegir. Los trastornos alimentarios pueden convertirse en una forma de protesta sin palabras. La hija en riesgo de desarrollar  una anorexia nerviosa es la que ha permitido aparentemente a gusto y sin objeciones todas las propuestas de sus padres. Nadie ha reparado en sus preferencias y deseos. La hija anula todos  sus deseos personales y convierte el rechazo a comer en su única forma de resistencia. Las que no desarrollan el trastorno se enfrentan a los padres de una forma abierta  y logran su libertad.


Ausencia de límites en el ámbito familiar
. En la educación de los hijos la permisividad excesiva y la ausencia de límites son factores de riesgo para desarrollar alguno de los trastornos de la conducta alimentaria. En una etapa de formación, no tener  limitación alguna, genera tolerancia a la frustración, egoísmo a ultranza y deficiencias en el mecanismo de autorregulación. Pudiendo, provocar en un futuro un trastorno bulímico en el individuo.


Los abusos sufridos en la infancia.
Los abusos psicológicos provocan en la persona que ha sido maltratada una gran inseguridad, ansiedad, culpa, incapacidad para expresar opiniones y sentimientos. Con frecuencia, se sienten que no son dignos de nada y que no tienen ningún atractivo para nadie. Se minusvaloran tanto que acaban aniquilándose como persona. La comida les sirve de refugio.
El peor abuso que puede sufrir una persona es el abuso sexual cuyas consecuencias son terribles. El abuso sexual produce trastornos bulímicos-purgativos muy resistentes o anorexias resistentes con tentativas de suicidio muy recurrentes. Los vómitos pueden ser una respuesta a la sensación de asco y autorechazo derivado de la experiencia.


FACTORES DESENCADENANTES DE TCA.

Generalmente un trastorno alimentario comienza en un momento de cambio vital acompañado de un estrés emocional intenso que, exige a la persona un mayor nivel de responsabilidad, madurez y capacidad de afrontamiento. Describiremos diferentes cambios vitales que pueden desencadenar o precipitar un TCA.


La pubertad.
En la mayoría de las chicas el comienzo de la anorexia nerviosa está asociado al comienzo de la pubertad que conlleva cambios en el cuerpo que la niña puede interpretar como signos de gordura. Produciéndole una sensación de miedo y confusión y puede encontrar en el trastorno anoréxico un refugio para no enfrentarse a su sexualidad  y a las nuevas responsabilidades que se le avecinan.

Los cambios físicos asociados a la maternidad y a la menoupasia. Provocan en algunas mujeres la idea de la pérdida de atractivo sexual y comienzan a realizar dietas muy restrictivas para perder peso y así adquirir un aspecto más joven. En este objetivo intentan llenar ilusoriamente el vacío de una existencia que se les escapa.

Dificultades escolares.
Un ambiente hostil y estresante en el colegio puede desencadenar un trastorno alimentario. Si la chica no es aceptada por sus compañeros es posible que elija la delgadez  como modelo de éxito social, control y admiración.

El comienzo de los estudios universitarios,
constituye un período de cambio. Por una parte, el mundo universitario te ofrece la posibilidad de relaciones sociales y por otra te expone a un mundo de gran competitividad para obtener el mejor expediente académico o para convertirse en la chica más atractiva. Las chicas pasan de un mundo de protección a otro en el que por ellas mismas tienen que autorregularse.Y pasan a utilizar la comida como método de compensación a su frustración.

Estudios en el extranjero. El aumento de peso seguido de estancias en el extranjero a una edad relativamente temprana. Supone que a la vuelta las niñas y adolescentes tengan que enfrentarse a la miradas y críticas tales como " hay que ver como te has puesto" . Y puede ocurrir que comiencen con conductas purgativas o que las propias familias les impongan un régimen.

Pertenencia a ambientes deportivos muy competitivos. Hay chicas y chicos que  no pueden afrontar  la  fuerte presión ejercida por entrenadores para  conseguir la mejor marca en la actividad deportiva que estén desarrollando. Para ello les imponen o se autoimponen dietas muy severas.
 


Teresa Barroso Fernández. Nº colegiada M-11336                                                                                                                                Psicologa Clínica


 
 
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